Agro

Olivicultura: piden medidas “para ir al mundo con un producto competitivo”

Gisella Rossell es una de las fundadoras de OliBò, una empresa familiar que nació en 2005 en Mendoza. Hoy CEO de la marca, Rossell repasó el trabajo de OliBò y contó su visión de la actualidad del sector.

Con una “nueva visión de la olivicultura”, tal como ella lo define, la familia Rossell comenzó la plantación en 2005 y esperó entre cinco y siete años para ver los frutos. “Nuestra idea fue comprar tierra totalmente inculta, casi virgen, y con esto pudimos desarrollar nuevas técnicas de una forma más simple”, recordó Gisela.

“La olivicultura tradicionalmente era de árboles muy grandes y de amplios espacios entre planta y planta, lo cual hacía que la vid u otros frutales se sembraran alrededor. Eso ya no ocurre. Nuestro método es intensivo y tenemos 555 plantas por hectárea, lo que permite que el árbol se desarrolle bien pero también nos permite pensar a futuro en una cosecha mecanizada. Hoy, además, tenemos una línea orgánica“, detalló.

Las perspectivas para este año

Rossell aseguró que este es un año “particular”. Pese a que en la zona de OliBò, en Lavalle, pasó el viento Zonda en época de floración, afirma que la cosecha 2021 se desarrolla en buenos términos “tanto en cantidad como en calidad”.

“El único problema que estamos teniendo ahora, en forma general, es el tema de la cosecha. En Mendoza no está tan tecnificada porque hay un estilo de plantación más tradicional. Dependemos mucho de los trabajadores golondrina, y están faltando. Nuestro caso es único porque estamos al norte de la provincia, donde hay mucha mano de obra vecina y no nos afecta, pero sí al resto de nuestros colegas”, resaltó.

Y agregó que en Mendoza hay, en general, un decrecimiento de la producción. “Siempre exportamos mucho a mercados como Brasil, nuestro principal destino, pero ahora una gran cantidad de productos entran allí con subsidios desde Túnez o España. Además, el precio internacional bajó y eso ha hecho que se invierta menos, lo cual afecta a las producciones futuras. El abandono que hubo en algunas fincas en los últimos tiempos se está viendo en la merma de volumen de producción actual”, analizó la empresaria.

Por eso, desde OliBò en los últimos años se volcaron exclusivamente al mercado interno, donde tienen clientes que buscan la calidad y dedicación de la marca.

“La asociación Asolmen, que nuclea a industriales olivícolas, genera una conexión con la gobernación provincial. Si bien hubo avances, todavía faltan acciones. Ahora bajaron las retenciones, lo cual ayuda, pero necesitamos proyectos a largo plazo para ir al mundo con un producto competitivo, pese a que en calidad tenemos todo”, consideró Rossell.

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