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Intercultivo de trigo en soja: una alternativa para el sur bonaerense

La siembra de soja inmediatamente después de la cosecha de trigo (secuencia conocida como “trigo-soja de segunda”) está bien establecida al norte de los 34° de latitud sur de la región pampeana argentina.

Más al sur, sin embargo, el retraso que implica sembrar la soja inmediatamente luego de la cosecha del trigo, restringe severamente el rendimiento de la oleaginosa, por lo que el intercultivo soja en trigo es una alternativa.

Esto se debe al acortamiento del ciclo y por la caída en temperatura, radiación y fotoperiodo durante los estados reproductivos.

Un alternativa a la secuencia trigo-soja de segunda es la intersiembra de soja en trigo, es decir, la siembra de soja antes de la cosecha de trigo (durante el llenado del grano), con lo que se adelanta la fecha de siembra de la soja.

En general, la soja intersembrada produce rendimientos más bajos que los del cultivo puro sembrado en la misma fecha debido a la competencia del trigo, pero mayores que los de soja de segunda.

“Cuando se puede garantizar una buena disponibilidad hídrica por medio del riego, la reducción del entresurco de la soja intersembrada de 70 a 52 centímetros mejoraría la intercepción de la radiación.

“Ésta incide sobre el cultivo y con ella la tasa de crecimiento en las etapas reproductivas criticas para la determinación del rendimiento”, explicó a El ABC Rural, el ingeniero agrónomo Pablo Abbate.

El especialista del INTA Balcarce, realiza desde hace tiempo ensayos similares, incluso en alguno de ellos utilizando otro cultivo de verano. “Un entresurco de soja más angosto implica un menor número de surcos de trigo por unidad de área, lo que desfavorece su rendimiento”, alertó Abbate.

Aspectos técnicos

Según el investigador, no es conveniente que la convivencia de la soja en el trigo supere los 20 días. “Aproximadamente deberíamos implantar la oleaginosa a mediados de noviembre, como una fecha óptima”, referenció Abbate.

Si bien el rendimiento de trigo será inferior al de un cultivo normal, el de la oleaginosa de segunda estará sensiblemente por encima de la media normal, siempre y cuando las condiciones del clima acompañen.

“El trigo se siembra a la distancia convencional (15, 17 y 20 centímetros), pero se dejan sin sembrar algunos surcos donde irá la línea de siembra del cultivo de soja”, dijo el entrevistado.

“Lo óptimo es dejar un surco libre de trigo cada tres implantados si hay riego en el lote (la soja se sembraría a 70 centímetros) o dos surcos libres cada dos si la producción la hacemos en secano”, agregó. En este último caso la oleaginosa quedaría implantada a una distancia menor.

Otra de las ventajas que el intercultivo soja en trigo tiene, es mantener el campo siempre productivo, enfocándose bajo el lema “siempre verde”.  “Es una práctica que contiene la proliferación de malezas debido a que el suelo se mantiene ocupado produciendo y el cultivo le gana la competencia”, abordó.

Los ensayos de fertilización

Es sabido que el intercultivo soja en trigo tiene bajo crecimiento inicial, lo cual podría afectar negativamente la formación de nódulos fijadores de nitrógeno (N) y limitar el crecimiento de la soja luego de la cosecha del trigo.

A través de dos ensayos en lotes de producción, se logró demostrar que existieron respuestas significativas en el rendimiento de soja intersembrada en trigo a la fertilización nitrogenada.

Además, se pudo establecer como dosis óptima aquella igual a 1/4 (51 kg N/ha) de la dosis de indiferencia. Esto permite sugerir que una baja dosis de N sería adecuada para incrementar el rendimiento en planteos de intersiembra trigo-soja con riego.

“El nitrógeno aplicado, además de aumentar el rendimiento, generó un incremento en el aporte de biomasa y rastrojo al sistema”, apuntó el profesional del INTA Balcarce.

Una cosecha tradicional

Si bien cosechar el cultivo de trigo es un laboreo clásico, con la soja emergida se deben tener en consideración algunas cuestiones técnicas.

“La cosecha de trigo debe implementar un corte más alto o al menos no ir abajo innecesariamente”, explicó el ingeniero Abbate. Además, señaló que conviene que la cosecha “sea recolectada al sesgo para no pisotear surcos enteros de soja”.

En ese sentido, aseguró que es conveniente que el trigo que se implante no sea de baja altura, porque puede incidir negativamente a la hora de cosecharlo. “Siempre conviene utilizar variedades de crecimiento intermedio a alto y no tan macollador porque vamos a estar favoreciendo más el rinde de trigo que de soja”, dijo.

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